16/12/13

Incesto desviado

Esto es un cuento.


Volvió de visita, con tanta frecuencia como sospechaba: los 25 o 26 de cada mes. No sabía cuánto tiempo había ignorado esa costumbre en la casa pero ya era consciente de ello.

Esa tarde se atrevió a acercarse a la puerta y lo vió, tan similar al hombre de las fotos en los años mozos de su madre.

Aquel hombre tan similar al de las fotos, tocaba la puerta y, a diferencia de todas las demás personas que visitaban la casa, a él nunca le invitaban a pasar. “Él es un primo que me ayuda a veces, no quiero que la gente de por aquí se pongan a pensar que yo tengo hombre metío en la casa”, era lo único que sabía de él, pero Teresa, su madre, no le contaba nunca más allá de eso.

Teresa tomó el sobre, cerró la puerta, dijo de manera firme y cortante “gracia, bye”. Sacó un dinero que metió rápido en la cartera, estrujó el sobre con un sello de la empresa “Espaillat” y lo tiró a la basura.

Todo comenzó a raíz de que Luisa buscara otra vez entre las fotos antiguas de la familia, algunas que le mostraran nuevamente a ese que fue su padre. Por primera vez se fijó en que algunas estaban cortadas y que quizás se trataba de la misma persona. 

Llegó la cena y Luisa puso las fotos a un lado. Su mamá vió de qué se trataban, las recogió tranquilamente y las puso en su lugar. No había de qué preocuparse, no había nada comprometedor entre esos escombros de su vida.

Luisa, como siempre hacía, luego de llenarse de nostalgia por fotografías de lo que nunca vivió, le preguntó a su madre 
-¿Ma, cómo era papi?-


A lo que respondía algo como: 
-Ay mi hija, él era loco con las chichiguas. Yo creo que él tenía ese trabajo pa’ visitar to’ los pueblos y encontrarse con un reguero de carajito volando chichiguas. Era como loco, si. Y le gustaba bregar con gente. En lo’ primero mese’ tuyo, ese hombre te vivía brincando. Él decía que tu podía se’ coja y bailar bueno como quiera. “Una mujer que no sabe baila’, no e’ de la familia. Si, “Lo’ hermano’ E’paillá’” somo’ lo que rompí’mo la pi’ta en to’ la fiesta”.

-Ah, pero ¿y papi no era uno solo? ¿Cómo que lo’ hermano’?

-Eeeh, no, si. Eso era un muy amigo de él que se decían hermano. Mira, ¿recogi’te tu habitación?

-Casi, casi. ‘Toy en eso, vengo ahora, e’perate.

Las pocas veces que Teresa había metido la pata no habían sido tan claras como esta, pero, por suerte, pasó desapercibida en esta ocasión.

Organizando la habitación a medias, cuando abrió una gaveta para meter unos papeles, se encontró la foto rota de su exnovio, se sentó en la orilla de su cama a pensar en eso que pensaría cualquier adolescente de 14 años: “yo lo quería tanto, yo soporto volver con él”; recordó las fotos anteriores y las buscó.

Las preguntas empezaban a crecer: ¿por qué es que son las fotos de papi las que están rotas?

-Mami, ¿por qué están cortadas las fotos de papi? ¿Ese era el amigo de él que tu decías?
-Oye, ¿pero vas a sacar esas fotos otra vez? ¡Na’ma sabe hace reguero!

Le quitó las fotos de la mano bruscamente y comenzó a guardarlas.

-E’perate, yo las guardo cuando acabe, no voy a deja’ reguero. ¿Por qué el amigo de papi no sale? ¿Y por qué ese primo que trae dinero se parece a él?- dijo enfadada a medida que iba conectando cosas en su mente.
-Ay, mi hija, tate tranquila. Ya yo te expliqué lo de Carlito’. Ese hombre, no. No voy a meter hombres aquí pa’ que después se pongan a estar hablando la gente de por aquí.
-Yo no entiendo, mami, ese sobre en el zafacón, que te traiga dinero to’ lo’ mese’, porque eso e’ lo que hace, dime ahora tu que él no es mi papá.
-¡Él no es tu papá, tu papá se murió en un accidente! ¡Tú lo sabe’!
-¿Y por qué el sobre dice Espaillat, entonces?
-Ya yo te dije, no me faltes al respeto.
-¿Y entonce’ por qué tu no lo deja’ entra’? Él siempre parece que quiere entra’, y los tíos míos entran aquí sin problema. ¿Quién e’ él?
-¡Él, es tu tío!, pero no lo quiero aquí, él tiene la culpa.
-¿Y entonce’ por qué el misterio? ¿Y las fotos? ¿Qué él hizo? ¡Fue un accidente! ¡Llámalo y pónmelo, que me lo diga a mí! ¿Entonce’ no fue un accidente?
-El amor lo mató, mi hija. A tu papá el amor lo mató.

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...un intento de cuento que hice. :)

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