15/10/11

El botón del ascensor

Presionas el botón del ascensor como si tuvieras el tiempo encima, como si no pudieras perderlo, como si tuvieses muchas cosas importantes que hacer, como si supieras que algún día vas a morir, pensando que la cantidad de veces que presionas el botón es directamente proporcional a la velocidad del ascensor.  Todo es cierto, excepto la parte de la velocidad del ascensor.

Pero, ¿por qué tanto estrés sólo con el ascensor? ¿por qué no cuando le das a snooze al despertador? ¿por qué no cuando esa persona se acerca y decides no decir "quiero parar esto"? ¿por qué no cuando se va esa persona y decides no decirle "te quiero" porque "puedes decirlo luego"? ¿por qué no cuando aplazas esa cita con el médico? ¿por qué no cuando tienes que visitar a esa persona que "aprecias", a la que le sales siempre con la misma excusa de "no tener tiempo"? ¿por qué no cuando tu perro quiere jugar contigo? ¿por qué no para hacer lo que realmente quieres?

¿Por qué no?

Mientras piensas en las respuestas, deja de presionar como un psicópata el botón del pobre ascensor que no hará más que "ahorrarte tiempo".

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