13/1/11

Ni huyendo ni gateando

Hace unos días caminaba por las calles de la Zona Colonial de Santo Domingo, como siempre con la iluminación perfecta para que se besen los amantes, pero suficiente para identificar a un ladrón (cosa que no he tenido la oportunidad de ver por alla gracias a Dios).

De pronto veo que algo pasa volando frente a mi, muy cerca, y no logro ver de qué se trata hasta que se posa en la pared: era una cucaracha. No me puse histérica, no me cayó arriba, pero me demostró que llevaba el paso correcto: no muy rápido para no apreciar lo que pudo ser un accidente dramático, ni muy lento para que no me cayera arriba.

Llevemos la vida así para que no nos caiga una cucaracha :)

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